Alimentos inmunoestimulantes en la diabetes

Alimentos inmunoestimulantes en la diabetes

Cuidar el sistema inmunológico es especialmente importante para las personas que padecen diabetes, debido a varios factores interrelacionados que afectan su salud general y su capacidad para combatir infecciones.

En primer lugar, la diabetes, tanto tipo 1 como tipo 2, se asocia con una alteración en la respuesta inmune. En la diabetes tipo 1, el sistema inmunológico ataca y destruye las células beta del páncreas que producen insulina, lo que lleva a la hiperglucemia. En la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina y el estado inflamatorio crónico pueden comprometer la función inmunológica, disminuyendo la eficacia de las células inmunitarias como los macrófagos y las células T; esto, naturalmente, resulta en una mayor susceptibilidad a infecciones.

Además, los niveles elevados de glucosa en sangre pueden afectar negativamente el funcionamiento del sistema inmunológico. La hiperglucemia puede alterar la actividad de las células inmunitarias y facilitar el crecimiento de patógenos, aumentando el riesgo de infecciones; por ejemplo, se ha observado que las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones del tracto urinario y complicaciones en heridas debido a esta disfunción inmune.

Por último, el estado inflamatorio crónico asociado con la diabetes, puede contribuir a una respuesta inmune inadecuada. La inflamación persistente puede llevar a una producción excesiva de citoquinas proinflamatorias, lo que no solo afecta la regulación del azúcar en sangre, sino que también compromete aún más la respuesta inmune.

Por lo tanto, mantener un sistema inmunológico saludable es crucial para las personas con diabetes, ya que les ayuda a prevenir infecciones, manejar mejor su condición y reducir el riesgo de complicaciones asociadas con la enfermedad.

Las personas con enfermedades crónicas subyacentes, incluyendo la diabetes, tienen más riesgo de sufrir una enfermedad más grave si contraen COVID-19, gripe, neumonía o cualquier otra infección; la mejor defensa en estos casos, además de las medidas habituales de cuidados integrales, también debe considerar el estímulo de la inmunidad natural.

Por supuesto, descansar bien, hacer ejercicio físico, mantener el estrés bajo control y llevar una alimentación basada en alimentos reales, frescos e integrales, es la base de una estrategia consistente; luego, puede recurrirse con mayor énfasis a una serie de alimentos específicos que aportan nutrientes valiosos que ayudarán a hacer la diferencia.

Veamos, a continuación, algunos alimentos que podemos poner en esta categoría.

Garbanzos

Primero citaremos los garbanzos, como todas las legumbres en general, un alimento equilibrado en términos de proteínas, carbohidratos y grasas, así como un valioso aporte de micronutrientes.

Los garbanzos tienen un bajo índice glucémico, es decir, su ingesta provoca un aumento gradual y controlado de los niveles de glucosa en sangre; esto es especialmente útil para evitar picos de azúcar, lo que es crucial para el control de la diabetes.

También tienen un alto contenido en fibra que ayuda a regular la absorción de glucosa, mejora la sensibilidad a la insulina y contribuye a la saciedad; esto favorece el control del peso, un factor importante en la gestión de la diabetes.

Otro aspecto que deben cuidar los diabéticos es la protección cardiovascular; el consumo regular de garbanzos favorece, cuando es necesario, la reducción del colesterol LDL o de baja densidad.

En relación a la inmunidad, debemos destacar que es una de las mejores fuentes de zinc; una porción de 100 gramos cocidos, o media taza, aporta unos dos miligramos de zinc, cubriendo aproximadamente el 20% de las necesidades diarias.

Otros alimentos muy ricos en zinc son ostras, carne de vaca, semillas de calabaza y polen; también almendras, cangrejo y lentejas.

Una recomendación general para orientar una alimentación saludable es consumir entre media y una taza de legumbres al día; con los datos compartidos, comprenderemos la importancia de incorporar garbanzos con frecuencia.

Desde la perspectiva trofológica, los garbanzos combinan bien con hortalizas frescas; es decir, una ensalada de vegetales crudos y una porción de garbanzos, alineada con sal marina, aceite de oliva virgen extra y especias saludables al gusto, puede constituir una comida principal completa que facilitará una excelente digestión y un pleno aprovechamiento de sus nutrientes.

Mariscos

Otro gran alimento son los mariscos; incorporarlos en la dieta de personas con diabetes puede ofrecer múltiples beneficios para la salud, incluyendo el cuidado inmunitario.

Los Omega 3 abundantes en los mariscos, mejoran la sensibilidad a la insulina y regulan los niveles de glucosa en sangre al aumentar la adiponectina, hormona que ayuda a controlar el azúcar en sangre.

El consumo regular de mariscos puede contribuir a la reducción del colesterol LDL o de baja densidad y al aumento del colesterol HDL o de alta densidad; esto es especialmente relevante para las personas con diabetes, quienes tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Finalmente, estos ácidos grasos esenciales, ayudarán a regular el funcionamiento inmunológico contribuyendo a evitar episodios autoinmunes, los cuales son propios de muchas enfermedades y que también pueden agravar la diabetes.

Además de Omega 3, los mariscos son ricos en vitaminas y minerales esenciales como vitamina D, B12 y selenio, que son importantes para la salud general y el metabolismo.

Desde la perspectiva de la trofología, como toda proteína, su digestión se verá favorecida si se consumen con vegetales crudos y/o cocidos, en tanto estos no sean amiláceos cocidos.

Zanahorias

El betacaroteno, que se convierte en vitamina A en la medida que el organismo lo necesita, refuerza el sistema inmunológico y las zanahorias son un aporte abundante, seguro y económico.

El betacaroteno desempeña un papel importante en la función inmunológica. Destaca su contribución a la activación de células inmunitarias, como los linfocitos y las células asesinas naturales o natural killers, fundamentales en la defensa contra infecciones y patógenos. Esto se traduce en una respuesta inmune más robusta frente a enfermedades infecciosas.

Como antioxidante, el betacaroteno ayuda a neutralizar los radicales libres en el organismo, reduciendo el estrés oxidativo que puede debilitar el sistema inmunológico; esto es crucial para mantener la salud celular y prevenir daños que podrían comprometer la función inmune.

El betacaroteno también se convierte en vitamina A en el cuerpo según las necesidades, lo que es esencial para la salud del sistema inmunológico; la vitamina A es vital para la integridad de las mucosas y epitelios, que actúan como barreras contra infecciones.

Se ha observado que una ingesta adecuada de betacaroteno está asociada con una menor incidencia de infecciones respiratorias y otras enfermedades, lo que sugiere que este carotenoide puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades infecciosas.

El betacaroteno también puede contribuir a la activación del timo, una glándula clave en el desarrollo y maduración de las células T, que son cruciales para una respuesta inmune efectiva, especialmente durante los primeros años de vida.

Las zanahorias también aportan falcarinol y falcarindiol, fitoquímicos que tienen propiedades antiinflamatorias y favorecen la absorción del azúcar por las células; estas sustancias naturales también están presentes en otros vegetales como perejil, apio y nabo.

Además, si se consume en crudo, la zanahoria tiene una carga glucémica baja, lo que significa que es poco probable que provoquen un pico de azúcar en sangre, especialmente, si se consume en ensalada con otras hortalizas.

Nueces de Brasil

Las nueces de Brasil también son un alimento valioso para las personas con diabetes.

En primer lugar, tienen un bajo índice glucémico, lo que significa que no provocan picos significativos en los niveles de glucosa en sangre.

Destacan por su contenido en selenio, un mineral que tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias; el selenio puede ayudar a mejorar la función inmunológica y reducir el riesgo de enfermedades infecciosas y crónicas.

El selenio es un componente clave de las selenoproteínas, las cuales actúan como antioxidantes en el cuerpo; estas proteínas ayudan a proteger las células del daño oxidativo, que está relacionado con la resistencia a la insulina y el desarrollo de complicaciones diabéticas.

Algunos estudios han indicado que niveles adecuados de selenio en sangre están asociados con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, especialmente en hombres mayores; aquellos con concentraciones más altas de selenio mostraron un riesgo reducido de desarrollar esta enfermedad durante un seguimiento prolongado.

Gracias a su contenido en proteínas y grasas saludables, las nueces de Brasil pueden proporcionar sensación de saciedad, ayudar a controlar el apetito y evitar el consumo excesivo de alimentos ricos en carbohidratos, lo cual es crucial para el manejo del azúcar en sangre.

Un punto a destacar es el selenio favorece la salud de la tiroides; las investigaciones han demostrado que las personas con diabetes tienen una mayor prevalencia de trastornos tiroideos y es muy deseable mantener la función tiroidea en óptimas condiciones con una buena nutrición.

La tiroides también desempeña un papel en la inmunidad y su disfunción puede llevar a diversas enfermedades autoinmunitarias. Las hormonas tiroideas, como la T3 o triyodotironina, y la T4 o tiroxina, influyen en la función de las células inmunitarias modulando la actividad de linfocitos T y B, así como la producción de citoquinas, que son cruciales para las respuestas inmunitarias equilibradas.

Enfermedades como la tiroiditis de Hashimoto o la enfermedad de Graves, que afectan a la propia tiroides, o la diabetes tipo 1, son ejemplos de trastornos autoinmunitarios donde el sistema inmunológico ataca erróneamente las propias células.

La relación entre la tiroides y el sistema inmunológico es compleja y bidireccional. Las hormonas tiroideas regulan funciones inmunológicas esenciales, mientras que las disfunciones tiroideas pueden desencadenar o agravar condiciones autoinmunitarias; mantener un equilibrio adecuado en la función tiroidea es crucial para preservar tanto la salud endocrina como la inmunológica.

La ingesta diaria de selenio recomendada para adultos es de aproximadamente 55 microgramos, lo cual puede ser fácilmente suministrado consumiendo tan solo una o dos nueces de Brasil; otros alimentos que son valiosos para las personas con diabetes y proporcionan cantidades aceptables de este mineral, son mariscos, carnes, huevos y cereales integrales.

Arándanos

La diabetes es una enfermedad que conlleva más desafíos que regular los niveles de glucosa sanguíneos y los arándanos son frutas que ofrecen múltiples beneficios que nos ayudan a cubrir varios de ellos.

Con un índice glucémico aún más bajo que la mayoría de las frutas, su consumo no provoca picos significativos en los niveles de azúcar en sangre; además, con aproximadamente 4 gramos de fibra por taza, los arándanos ayudan aún más a ralentizar la absorción de azúcares en el intestino, lo que puede mejorar la sensibilidad a la insulina y contribuir a un mejor control del azúcar en sangre.

Hay que destacar que los arándanos son ricos en antioxidantes, especialmente en compuestos como las antocianinas, que no solo les dan su color característico, sino que también ayudan a reducir el estrés oxidativo y la inflamación, factores que están relacionados con resistencia a la insulina, complicaciones de la diabetes, procesos inflamatorios y problemas inmunitarios.

Las infecciones urinarias son una complicación común en personas con diabetes y su relación se debe a varios factores que afectan tanto la función inmunológica como el control glucémico; los arándanos son uno de los alimentos más eficaces para prevenirlas y combatirlas.

Uno de los aspectos a considerar es que las altas concentraciones de glucosa en sangre reducen los niveles de psoriasina, un péptido antimicrobiano que ayuda a proteger la vejiga contra infecciones; esta disminución compromete la barrera celular de la vejiga, facilitando la colonización por bacterias patógenas.

Desde el punto de vista de la trofología, el arándano, al igual que las frutas en general, es mejor consumirlo sin combinar con otros grupos alimentarios y con el estómago vacío; en el caso del arándano, una pequeña cantidad junto a una ensalada de hortalizas o con un kéfir de leche, que ya está predigerido, también es una combinación aceptable.

Nueces

Las nueces, además de tener un bajo índice glucémico y ser una excelente fuente de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3, también suman magnesio, ácido fólico y cantidades apreciables de vitamina E.

El consumo regular de nueces (al menos dos raciones por semana) se ha asociado con una reducción del 21% en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según estudios realizados en mujeres; la combinación Omega 3, vitamina E, magnesio y ácido fólico, ayudan a controlar la inflamación asociada a la diabetes y sus complicaciones.

En este apartado, destacaremos la importancia de la vitamina E, que además de mejorar el manejo de la glucosa y proteger la salud cardiovascular, es un nutriente liposoluble que desempeña un papel crucial en la función del sistema inmunológico.

La vitamina E es uno de los antioxidantes más potentes, protegiendo las células del daño causado por los radicales libres, lo cual puede afectar negativamente a las células del sistema inmunológico, debilitando su capacidad para combatir infecciones y enfermedades.

La vitamina E ayuda a mantener el sistema inmunitario fuerte frente a virus y bacterias; se ha demostrado que su presencia adecuada en el organismo mejora la respuesta inmune, especialmente en personas mayores, quienes tienden a tener un sistema inmunológico más débil.

También influye en la producción de citoquinas, que son proteínas clave en la comunicación entre las células del sistema inmunológico; esto contribuye a regular la respuesta inmune y a reducir la inflamación, lo cual es importante para evitar reacciones autoinmunitarias.

La vitamina E es esencial para la integridad de las membranas celulares, lo que permite una mejor interacción entre las células inmunitarias; esto es fundamental para una respuesta inmune efectiva y coordinada.

Otras investigaciones sugieren que la vitamina E puede tener efectos directos en la función inmunitaria en condiciones críticas como la sepsis, ayudando a mejorar los resultados clínicos en pacientes afectados.

Para asegurarse una ingesta adecuada de vitamina E, podemos tomar como referencia el consumo de 3 o 4 nueces al día, dentro de un mix que incluya otros frutos secos, semillas y aceites vegetales de primera prensada en frío.

Pimientos morrones

Los pimientos morrones son una excelente opción alimentaria para las personas con diabetes debido a sus múltiples beneficios nutricionales; por supuesto, cumplen el requisito de ser bajos en índice glucémico y carbohidratos y altos en contenido de fibra.

Además, los pimientos morrones son ricos en vitamina C y otros antioxidantes como carotenoides y flavonoides, especialmente importantes para la salud inmunológica, el control de la inflamación y prevenir complicaciones asociadas con la diabetes como los trastornos cardiovasculares y el deterioro neurológico.

Lentejas

Las lentejas, son otra buena fuente de zinc y folato, además de estar repletas de fibra.

El folato es conocido por su capacidad para reducir los niveles plasmáticos de homocisteína, un aminoácido que, en exceso, se ha asociado con un mayor riesgo cardiovascular, procesos inflamatorios y trastornos autoinmunes; la ingesta adecuada de folato antes y durante el embarazo, reduce el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, lo cual es importante para las mujeres embarazadas con antecedentes familiares o factores de riesgo.

Las lentejas son un excelente complemento para las sopas, especialmente porque se pueden preparar con varios tipos de verduras; por ejemplo, combinan bien con cebollas, coliflor y pimientos morrones, con valiosas propiedades para las personas con diabetes.

Al igual que otras legumbres, desde una mirada trofológica, su digestión se favorece cuando se consumen solamente con vegetales; de esta forma, se aprovecha mejor su caudal nutritivo.

Pablo de la Iglesia

Scroll al inicio