Agua pranizada: la técnica milenaria para devolverle la vitalidad al líquido elemento, mejorar su capacidad de hidratación y estimular nuestro bienestar.

Agua Pranizada: una perspectiva ancestral para tu bienestar

El agua pranizada es un poderoso elemento de sanación y curación.

Cada vez que se bebe agua, es posible transformar esos instantes en un espacio meditativo en el que se potencian los procesos sanadores y curativos mente-cuerpo-alma; veremos como el agua pranizada puede ser ese instrumento.

Se trata de una invitación para tomarnos esos instantes en los que se bebe para reflexionar y expresar gratitud acerca del regalo del agua para la vida, mientras contemplamos a nuestra especie, a las plantas, a los animales y al planeta bendecidos con el poder regenerador del agua. Agua qué, antes de la intervención del hombre, se presenta como agua pranizada de forma espontánea y natural.

Invita a reflexionar en su valor para la propia vida y en la diferencia que pueden hacer en la sensación de bienestar tan solo dos o tres vasos de agua; como, sin que casi lo notemos, actúa sosteniendo nuestra salud.

¿Somos consciente del valor del agua en nuestra vida?

¿La utilizamos como recurso terapéutico?

¿Bebemos suficiente cantidad de agua para mantenernos bien?

¿Qué es el agua pranizada?

Siempre enfatizamos la importancia de la hidratación para nuestra salud y lo hemos hecho también en otros artículos que quizá el lector desee revisar:

Siempre enfatizo la importancia de la hidratación para nuestra salud, un tema que hay que abordar desde diferentes perspectivas, mucho más allá que el consejo trillado de “beber ocho vasos de agua”.

Ahora quiero proponer una nueva perspectiva e invito a mis lectores a que durante los próximos siete días realicen lo siguiente: beber diariamente dos litros de agua pranizada.

Prana es la energía vital que anima el cuerpo de todo ser viviente; en términos científicos actuales le llamaríamos ionización, aunque dudo que este concepto se acerque remotamente a la intención con la que describían el prana, el ki o el chi los sabios de la antigüedad.

Para cargar el agua de prana, hay que trasegar la que vamos a beber de un recipiente a otro; de la misma forma que lo hacemos cuando queremos enfriar un líquido muy caliente.

Por ejemplo, cuando vamos a beber, se trasiega el contenido de un vaso a otro siete veces y luego, efectivamente, lo bebemos.

Se repite el procedimiento cada vez que se vaya a beber; esto nos permitirá apreciar como el agua pranizada obra pequeños milagros que comienzan a suceder si tan solo realizamos algo tan sencillo una y otra vez.

Energía extra a nuestro alcance

No debemos pensar, de ningún modo, que por su simplicidad esta sugerencia saludable no hará gran cosa por la transformación de nuestras vidas.

La investigación ha demostrado sobradamente que el agua es un vehículo de conciencia que se ve afectado o informado por nuestra intención.

Además, basta ver en el mercado la cantidad de aparatos para ionizar el agua que hay en oferta; ningún problema con ellos, pero podemos lograr lo mismo en términos físicos con este simple procedimiento.

No necesitas creer

Al pranizar el agua le estamos devolviendo su fuerza vital y luego podemos incluso programarla con más eficiencia con pensamientos de amor, unidad o lo que cada uno desee trabajar; una vez realizado esto, y con una predisposición abierta de nuestra parte, la bebemos pidiéndole su bendición e invitándola a que se asimile a nuestros tejidos coloreándolos de aquello que intencionamos.

Simplemente experimentar sin expectativas. Veremos una capacidad acrecentada del organismo liberando toxinas con mayor regularidad de deposiciones y acrecentado caudal de orina. No hay que asustarse si se experimenta una pequeña crisis curativa que se manifiesta con granos en la piel, una diarrea, dolores de cabeza o algo similar; simplemente se trata de nuestro cuerpo revitalizado que quiere desprenderse de las escorias que ha acumulado por el consumo de medicamentos químicos, alimentos industrializados, contaminación ambiental o una vida sedentaria.

Bebe agua pranizada, vitaliza tu vida.

Pablo de la Iglesia

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